Fue la ultima vez que estube en esa sala de espera. Aun recuerdo los cuadros con las virgenes y sus emfermos, esos cuadros que expresan algo asi como la redencion, pero con un poco de esperanza de que los que estan a punto de redimirse se queden.
Dormi junto a los cuadros; en un sillon roto, con olor a alcohol etilico, a vomito, sangre y emfermedades. Desperte oyendo a las monjas hablar, y rezar junto a mi, me desperte un poco desubicado, hallandome rodeado de monjas, emfermos y emfermeras, atrapado en ese hospital de pueblo, donde los pajaros cantaban de alguna manera en un tono mas triste que en el resto de los lugares.
La noche era fria, oscura, y comenzaba a palidecer, La lleve al hospital, donde la internaron rapidamente, dandome en muy poco tiempo malas noticias acerca de su estado.
Al atardecer camine despacio hacia la habitacion donde se dava el parto de la noche. Alli la vi otra vez, palida y en muy mal estado, desesperada por las polillas que volaban alrededor. La mire, y ella me devolvio esa mirada oscura y apasible, mientras sentia la brisa atravezar mis sentidos. Me quede mirandola un tiempo, admirando su belleza, y asi transcurrieron los segundos que no querian pasar, seguidos de los minutos que eran obligados a desplasarse, y por ultimo las horas, que de mala gana y muy lentamente avanzaban.
Tal vez el tiempo paso muy rapido, y no dijimos ni una palabra, pero ella lo sabia todo de mi, aunque yo nunca alcance a descubrir todo de ella, y mientras me volteaba para mirar el reloj de pared, me di cuenta de que era ya muy tarde.
Habia amanecido.
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