miércoles, 21 de octubre de 2009

Abismo

En el camerino, antes de la presentacion. Recorde el dia en que practique a caminar por el abismo; era una tarde fria, de esas tardes sin nubes ni pajaros, sin sol ni alegrias, era simplemente una tarde mas, y yo estaba dispuesto a cruzar el abismo atravesando la delgada cuerda que tenia al frente.
Tragando saliba; amarre el arnes, tome mi baston y me dispuse a caminar la delgada cuerda.
Mis primeros pasos fueron seguros, pero veia el otro lado del abismo como si se alejara cada vez mas, en lugar de acercarse, aun asi, segui mi camino. Con cada paso trataba de disipar mi mente, de no pensar y simplemente concentrarme en el otro lado, y en el pedaso de cielo que estaba al otro lado; un cielo lleno de nubes perfectas como esponjas blancas, un cielo perversamente azul, que me esparaba al otro lado, burlandose de mi con sus nubes. Mientras mas avanzaba, mas abaja se hiba la cuerda. Antes de llegar a la mitad, decidi mirar al cielo, para ver si algun pajaro aparecia, aunque fuera un buitre, o un simple avion, pero el cielo se quedo vacio, nada manchaba su perfecto y frio azul.
Dos pasos mas adelante, ya en el medio de la cuerda, me decidi (no se porque razones o azares malditos del destino), a mirar hacia el abismo, dirige mis ojos hacia abajo; el abismo, tambien se dispuso a dirigirme su oscura y profunda mirada, nunca habia visto tal infinito en un espacio que (yo presumia), tenia un fin, y asi bajo el primer pajaro que mancho con su aleteo el cielo, me quede mirando a los ojos del abismo, y mis pies empesaron a temblar, mi baston comenso a tambalearse de un lado a otro, el sudor corrio por mi frente, enfriandose cada vez mas con las heladas plumas del viento que volaba a mi lado. Estuve sosteniendome en un pie, luego en el otro, despues trate de evitar que mi cuerpo se volcara demasiado a la izquierda, o se volcara demasiado a la derecha, me desnibele, solte el baston, y viendo hacia adonde caia, cai yo tambien. Le di la espalda al abismo, que ahora abria sus negras fauces; para tragarse a su estupida victima, que se habia atrevido a mirarlo a los ojos, senti el vacio, me quede suspendido en un tiempo que paso eterno en un mismo estado, y cuando cerre mis ojos para aceptar el fin de mis pasos, y la larga caida que me esperaba, acudio en mi rescate, el arnes que llevaba puesto, que yo habia olvidado mientras miraba a los ojos del abismo

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