jueves, 12 de noviembre de 2009

Chillido

Y me quede solo. En la soledad solo me acompañaban los ruidos de la noche; el pasar de algunos carros, los pajaros entonando su ultimo canto, las conversaciones de algunos, que se quedaban despiertos hasta un poco mas tarde. Solo y con ese dolor punsante en las cienes; como si me estuvieran clavando dos afiladas dagas a cada lado de la cabeza, como si estuvieran sangrando de los dos lados, mis pensamientos desmembrados, un dolor que parecia no querer acabar.
Estaba sentado, esperando algo, esperando que el viento se detuviera a contarme una historia, o que el cielo comenzara a llorar tu olvido. Pero no sucedia nada, solo un gato que pasaba cada tanto, y los grillos que comenzaron a chillar. 2 minutos despues estaba desesperado, ya no escuchaba nada aparte del chillido de los grillos, y mis pensamientos seguian sangrando, ahora con un flujo mas fuerte y mas doloroso, como si los chillidos hicieran mas profundo el corte. Me desespere, me sentia atrapado en una prision de sonido, sin poder moverme, sin poder gritar, empuñe mis manos y me enterre las uñas en las palmas, y con un aliento de dolor puse un grito en el aire como tratando de disipar la prision de los grillos. Pero mi grito no duro lo suficiente, y los grillos siguieron, como vengandose del grito, yo entre en panico, corri, salte, golpee los muros, y me tire al suelo mordiendome las manos, despues grite de nuevo y me lanse al vacio del pavimento que habia a mis pies.
Me desperte en el suelo, mojado por el charco de pensamientos que habia derramado, descubri que no habia dormido mucho, y que los grillos habian dado un receso, asi que comze a caminar, ya no esperaba nada, ya no pensaba en nada.

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