viernes, 11 de diciembre de 2009

La noche del cucarron.
Leia tranquilamente recostado en mi oso de peluche. Cuando de pronto, comense a oir un ruido extraño, un ruido de esos que hacen los bichosvoladores, un roze de alas o algo asi. Me intereso este extraño incidente aereo y lo comenze a abservar; era un bicho negro, que volaba en circulos irregulares cerca del techo de mi habitacion. Empeze a sacar concluciones y baje la persiana. Analise las posibilidades, y conclui, que era una abeja; delas que en mi casa llegan a morir y dejan el aguijon para que alguien lo pise. Me estremecio esta posibilidad, y llegue a un punto en el libro para poderobservarlo mas tiempo y sacar mas conclusiones. Me quede mirandolo un tiempo, como si mis hojos estuvieran atados a sus alas, y describian losmismos circulos y espirales que dibujaba el bicho en el aire. Lo vi chocar contra las fichas negras de mi pared, despues contra la pared blanca, lo viatacar a goku que estaba estatico en una mesa, despues lo vi pelear contra un dragon, que permaneciendo quieto lo derroto, lo vi arremeter con furiacontra el pajaro de mi cuadro y despues saliendo de mi encantamiento, parpadee y lo escuche golpearse contra algo que parecia cubierto de tela, ungolpe seco y ya no oi mas el aleteo.
Termine mi lectura, y guarde el libro.Pero al acostarme recorde que el bicho seguia dentro de mi habitacion; me asuste, me aterrorisaba la idea de quefuera una abeja, o algo mas grande, mas peligroso, tal vez era algo mas macabro que una simple abeja moribunda. Me agarre de la cobija con fuerza,trague saliba, sude frio, y tomando valor, comenze a mover todo lo que habia de tela para ver si el bicho salia volando. Pero nada paso, y depronto lo oi tratar de volar. Me detuve, respire, y lo encotre al lado de mi cama, en el suelo, moviendose, un poco mariado de los golpes que se habia dado. No era nada mas que un inocente e inofensivo cucarron, pequeño y negro.
Teniendo el cucarron ya a mi merced, y atrapado por mi oso, me dispuse a matarlo. Pero no pude hacerlo, y decidi meterlo en un recipiente para que muriera lentamente, y pagara el costo del terror que me habia causado. Busque en todo mi cuarto, no encontraba nada util, hasta que de un cajon saque un tarro de sal-limon, casi lleno, casi vacio, que utilise como pricion del pobre bicho.

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