La nevera habia comenzado a pesar mas, o el estaba mas cansado. No hiban ya muy lejos del pueblo cuando el hombre comenzo a escuchar en su cabeza las peleas que tenia toda el mundo con su nevera. Eran peleas comunes, casi semanales, la mayoria rezaban asi:
"Esa nevera no es sino grande, ahi no cabe nada, eso no enfria, lo unico que hace es estorbar, no sirve absolutamente para nada, mas bien bota eso." Pero el hombre tenia una extraña e incluso sospechosa inclinacion a defender la nevera, siempre que oia a alguien hablar mal de su amado trasto respondia que algun dia la nevera hiba a cobrar utilidad, los hacia reflexionar sobre las comodidades de la nevera contra los nevecones comunes donde estaba la comida de medio pueblo, les planteaba de manera extensa y algo gritada la cantidad de virtudes esteticas de los stickers y calendarios que tenia su nevera a cada lado y al frente. "Asi se ve la casa como gringa, ¿no ve?".
Cuando pararon a descanzar con la caravana de desplazados, el hombre se sento al lado de su nevera y contemplandola recordo la ultima pelea que tuvo con su esposa, precisamente por la nevera.
"¡Nos vas a hacer matar por esa nevera tuya!, vos que solo pensas en ese traste, eso ya esta muy viejo dejalo aqui, mira que nos tenemos que ir lo mas rapido posible. Entra pues si es que la vas a sacar, mira que ya es pa irse". Mientras recordaba esto escucho a su hija profanando la puerta de su querida nevera, y volteo la mirada con desesperacion de que su hija no viera lo que habia dentro de ella. Pero volteo demasiado tarde, ya su hija habia descubierto el cadaver de su madre que yacia mal acomodado dentro de la nevera.
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